
Gamma es la tercera letra del alfabeto griego, y precisamente ese nombre lo eligió Lancia para su nuevo buque insignia, que debutó en marzo de 1976 en el Salón del Automóvil de Ginebra. Con este modelo, la marca regresó al segmento de las berlinas de lujo, vacante desde el final de producción del Flaminia en 1969.
El desarrollo del Gamma tuvo lugar en una etapa de cambios estructurales. Tras su integración en el grupo Fiat a partir de 1969, Lancia modernizó a fondo su gama. Al Beta presentado en 1972 le siguió el Gamma como nuevo tope de gama. El objetivo fue combinar una identidad técnica propia con un posicionamiento más exclusivo.
Como último modelo de Lancia que apenas recurrió a componentes del catálogo de Fiat, el Gamma ocupó una posición singular. Sin embargo, la difusión de esta construcción tan particular fue limitada: sobre todo las primeras versiones con carburador sufrieron problemas técnicos, lo que le hizo tener a la gama una reputación de fiabilidad mejorable.
Ya en su estreno, Lancia mostró dos variantes, ambas desarrolladas en colaboración con Pininfarina: una berlina de cinco puertas con portón trasero y un coupé de dos puertas. El diseño del coupé corrió a cargo de Aldo Brovarone. Mientras la berlina estuvo disponible de inmediato, el coupé no llegó al mercado hasta un año después de la presentación.
En el apartado técnico, Lancia apostó por un desarrollo completamente nuevo. En el centro tenía un motor bóxer de cuatro cilindros de 2,5 litros y 140 CV. El propulsor empleaba una gran cantidad de aluminio y estaba entre los más ligeros de su clase. Como complemento, se creó una versión de 2 litros con 120 CV, para evitar desventajas fiscales asociadas a motores de mayor cilindrada en Italia.
La berlina se diferenció con claridad, a nivel de diseño, de sus rivales. En lugar del clásico tres volúmenes, combinó una silueta baja con un gran portón. Este planteamiento de dos volúmenes recordaba a competidores franceses de la época como el Citroën CX o el Renault 20/30. En el caso del CX, además, no fue casual.
La concepción original preveía desarrollar el nuevo gran Lancia junto con Citroën. La base era un acuerdo de colaboración que la matriz de Lancia, Fiat, firmó ya en 1968 con el fabricante francés para diseñar conjuntamente componentes técnicos.
En un primer momento, Lancia y Citroën desarrollaron numerosos elementos que debían emplearse tanto en el Gamma como en el CX (sucesor del DS). Entre ellos figuraban la suspensión trasera hidroneumática y piezas intercambiables de la plataforma. De hecho, los primeros prototipos del Gamma llegaron a montar el sistema de Citroën.

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