
¿Recuerdas 1994? Mientras los éxitos de eurodance arrasaban en las listas, BMW introdujo discretamente una variante del M3 que, todavía hoy, muchos no tienen demasiado presente: la berlina de cuatro puertas de la serie E36.
Cuando en 1992 apareció el M3 de segunda generación, la marca de Múnich subió la apuesta. El inolvidable y ruidoso M3 E30, con sus aletas ensanchadas, dejó paso al casi estilizado E36 Coupé. En lugar del ronco motor de cuatro cilindros S14, entró en escena un seis cilindros en línea, si bien el coche no fue desarrollado con una orientación tan extrema hacia la competición como su predecesor.
Pero BMW percibió pronto que había clientes para los que el Serie 5 M5 (E34) resultaba demasiado pesado o excesivamente caro, pero que aun así querían llevar rápido de A a B a la familia y el equipaje.
La solución debutó en 1994: el M3 berlina de tres volúmenes. Sin un alerón trasero monstruoso y sin pasos de rueda sobredimensionados. Sólo los retrovisores exteriores M, unos paragolpes ligeramente modificados, las llantas de aleación de 17 pulgadas y una suspensión discretamente rebajada delataban que no llegaba un vehículo cualquiera.
La producción del BMW M3 berlina (E36) comenzó en junio de 1994. A diferencia del coupé, presentaba un enfoque algo más lujoso en su equipamiento. En total existieron dos versiones del M3 berlina (además de un modelo estadounidense), diferenciadas sobre todo por el motor.
El propulsor S50B30 de la primera variante destacaba por utilizar por primera vez un sistema de distribución variable (VANOS) para el árbol de levas de admisión. En esta versión, la berlina se fabricó hasta agosto de 1995 y se produjeron exactamente 1.835 unidades.
Tras una profunda revisión de diseño, motor y equipamiento, a partir de febrero de 1995 nació una versión mejorada del BMW M3 berlina (E36). El motor aumentó su cilindrada hasta los 3,2 litros (S50B32) gracias a cambios en el diámetro y la carrera. También destacaba por la regulación continua de los árboles de levas de admisión y escape (Doble VANOS), una tecnología que se estrenó.
Así las cosas, el BMW M3 (E36) alcanzaba una potencia de 321 CV. En total se produjeron 10.600 unidades en todo el mundo. No fue hasta la llegada del E90 cuando BMW volvió a ofrecer, desde la primavera de 2008, una variante de cuatro puertas del M3.
El puesto de conducción era el típico de BMW en los años 90: claramente orientado hacia el conductor, con el encanto del plástico negro, pero refinado con unos asientos M que ofrecían una sujeción fenomenal.
En cuanto a precios, el M3 berlina de 1996, por tanto ya con el motor de 3,2 litros, en el color tan de la época Techno Violett Metallic, tenía un coste base de 88.500 marcos en Alemania.
El motor atmosférico S50B32 se manifestaba al principio con un discreto ronroneo y una nota grave de fondo dentro de un sonido casi de turbina. Sin embargo, cuando se le exigía, la bestia despertaba.
Esta obra maestra atmosférica entregaba 321 CV a 7.400 rpm, mientras que el par máximo de 350 Nm estaba disponible a 3.250 vueltas. Por encima de 4.500 rpm, el tono pasaba de grave a un adictivo serrado metálico.
La berlina aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y la dirección transmitía una información magnífica. Asimismo, la caja manual de seis velocidades recompensaba el trabajo de la mano con recorridos precisos y una respuesta mecánica de primer nivel.
¿Por qué el M3 berlina de la serie E36 sigue resultando tan fascinante? Porque los ejemplares suelen haber sobrevivido en manos cuidadosas. Ahora bien, quien quiera hacerse con una unidad honesta, sin modificaciones y en estado original tendrá que rascarse el bolsillo. Para ejemplares en buen estado ya se habla de 40.000 euros o más.


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