La Volkswagen T1 más todoterreno: ¡hasta con orugas!

il y a 6 mois, 1 semaine - 31 Mai 2022, motor1
La Volkswagen T1 más todoterreno: ¡hasta con orugas!
Este Bulli de 1962, con 60 años de vida, acaba de restaurarse.

La división Oldtimer de Volkswagen Vehículos Comerciales acaba de restaurar un vehículo único, con 60 años de antigüedad, hasta dejarlo como nuevo. Esta T1 con orugas tiene una historia digna de contar. 

En mayo de 1962, nuestra furgoneta protagonista se fabricó en la planta de Hannover y se envió a su dueño en Austria. Tras un breve período de vida como una T1 normal, allí se transformó en un ejemplar alpino bajo las manos de un ingenioso mecánico vienés de Volkswagen, Kurt Kretzner.

La 'furgo' pasó a tener cuatro ejes, dos de ellos (los traseros) unidos por orugas y los otros dos, con dos neumáticos a cada lado. ¿Por qué esa conversión? Porque Kretzner, aficionado al esquí, se dio cuenta de que en los Alpes austriacos apenas había furgonetas con aptitudes todoterreno. 

Tras más de cuatro años de duro trabajo por parte del mecánico, la T1 se transformó en un ayudante ideal para todo tipo de empleos: guardabosques, médicos, guarda de cabañas, cazadores... 

Como curiosidad, las orugas eran una construcción propia conformada por tacos de goma de 2,0 centímetros de grosor para optimizar la motricidad, independientemente del firme. Además, los dos trenes delanteros eran directrices, con lo que la capacidad de cambiar de trayectoria resultaba muy destacada. Se decía que la T1 casi podía girar sobre sí misma.

Un diferencial automático de deslizamiento limitado permitía avanzar incluso en caso de nieve intensa. La T1 obtenía la potencia de su motor bóxer de serie con una cilindrada de 1.192 cm3 y 34 CV. Como supondrás, solo podía llegar a 35 km/h, pero aquí las prestaciones eran lo de menos. 

Kretzner calificaba así el vehículo: "Es ideal, fácil de manejar y con él podrás dominar con seguridad y comodidad cualquier terreno difícil. La nieve, la arena, las piedras, los prados alpinos, los páramos, los pequeños arroyos y los bosques pueden recorrerse sin dificultad".

A lo largo de los años, esta T1 tan especial se ha visto en contadas ocasiones. En 1985, apareció por última vez en Viena antes de ser adquirida por el Museo Porsche de Gmünd a principios de la década de 1990. Posteriormente, pasó a ser propiedad del Bullikartei e.V., una comunidad de entusiastas de la primera generación del Bulli.

En 2005, los miembros del club intentaron restaurarla, pero como estaban dispersos por varias ciudades de Alemania, no pudieron cumplir ese objetivo. A finales de 2018, el vehículo se unió a la colección Oldtimer de Volkswagen, con el objetivo de que volviese a circular. 

Los expertos de la marca en clásicos comenzaron una elaborada reconstrucción. Como en todas las restauraciones de fábrica en Hannover, la carrocería de 60 años fue despojada de su pintura, reparada, recubierta por inmersión catódica y repintada en naranja.

Por cierto, ¿por qué ese color? Para que la furgoneta fuera inmediatamente reconocible en el paisaje cubierto de nieve y en el terreno intransitable, en el caso de cubrir alguna emergencia.

El equipo de la división Oldtimer también restauró el interior. Allí, los especialistas pudieron dar rienda suelta a su creatividad. Las maderas de haya y pino se adaptaron individualmente al habitáculo y se instalaron prácticos portaherramientas.

En la primavera de 2022 por fin llegó el momento: la T1 con orugas volvió a abrirse paso entre la nieve. Y lo hizo con una capacidad de ascenso inusualmente buena. Tras la compleja restauración del vehículo de cuatro ejes, el equipo de Oldtimer comprobó que el conductor se rinde en las pendientes pronunciadas mucho antes que el propio vehículo.

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